Quizás no sea el más indicado para hablar de él, para contar sobre su vida, quizás no sea el que más le conociera o con quien compartía su tiempo libre… pero sí sé que el sentimiento que tenemos sobre tu marcha es el mismo en todos nosotros: tristeza.
Recuerdo mi última expedición de cuevas con él en el
2005… andábamos por la Sierra de las Villas con el agua congelada de casa… nos
disponíamos a comer a medio día y ahí estaba él con una de las suyas: “Toni
(como siempre llamaba a Antonio) esto no es lo que era, antes traíamos nuestras
litronas fresquitas y las latas de mejillones, de aceitunas, bolsas de patatas…
ahora una mierda de bocadillo y una coca cola, me vais hacer que no venga más”.
Tras darle la razón entre risas, muy verdadera por cierto, hablaba de la
cantera de por aquel entonces: “los enanitos esos son unos artistas, son buenos
pa’ esto”, (refiriéndose a Felipe, Fátima, Juanjillo, Jose Ángel, Cristian y
Moisés, que en esos años cogían dos en un arnés…). Y que razón Blas…hoy todos ellos piensan en ti.

Volabas vestido de ángel en el primer Belén viviente
de Villacarrillo, descubrías el Refugio de la Guerra Civil, fundabas la Escuela
de Espeleología, recibías el Premio Ciudad de Villacarrillo y vivirás eternamente
en nuestro corazón.